¿Cómo se representa la unión de dos países como Chile y México en una sola etiqueta? Este fue el desafío que nos planteó Casillero del Diablo (Viña Concha y Toro) para su primer vino con fusión de viñas de ambos países.
El objetivo era claro: crear un packaging que rindiera homenaje a Baja California como origen mexicano, manteniendo intacto el ADN global y el sello enológico de una marca tan consolidada.
El riesgo era doble: caer en los estereotipos culturales o, por el contrario, crear un diseño tan genérico que no comunicara nada. Sabíamos que la herencia chilena ya estaba implícita en la propia marca Casillero del Diablo; por lo tanto, el foco estratégico debía ser representar a México de una forma auténtica, premium y universal.
Créditos adicionales:
Imprenta: CCL Label (Chile)
Etiqueta: COTONE BIANCO ULTRA WS Fedrigoni (Global)
3D HD render: JP Domínguez (Argentina)
La inspiración no llegó del mundo del vino, sino del Gran Premio de F1 de México. Observamos cómo un evento global de lujo lograba integrar y celebrar la cultura mexicana a través de intervenciones artísticas en cascos y piezas gráficas. Era la prueba de que se podía hablar el idioma del arte mexicano en un escenario internacional y premium.
Esto nos llevó a explorar dos caminos creativos con una enorme riqueza artesanal: el arte Huichol y la talavera poblana. Elegimos la talavera por su capacidad de contar una historia de tradición y sofisticación a través de sus patrones. Era el símbolo perfecto: un lenguaje visual 100% mexicano, reconocible al instante, pero con la elegancia necesaria para vestir un vino de un segmento de precio superior al “Reserva”.
Para dar vida a la talavera, generamos las ilustraciones iniciales explorando diversas variaciones. Sin embargo, el verdadero trabajo fue el refinamiento. Cada pieza del mosaico fue ajustada por nuestro equipo para integrarse orgánicamente en la estructura de la etiqueta, respetando la sobriedad y los códigos gráficos de Casillero del Diablo.
Además, tomamos una decisión clave para diferenciar el producto en el lineal: modificamos el tamaño de la etiqueta para que fuera distinta a la del «Reserva» tradicional. Esto era fundamental para comunicar visualmente que se trataba de un producto nuevo y de una categoría superior, no una simple edición especial.
El resultado final es una etiqueta que logra un equilibrio perfecto. Es inconfundiblemente un Casillero del Diablo, pero con un corazón que late con el arte y la cultura de México. Es un diseño que no solo viste una botella, sino que cuenta una historia de respeto y admiración entre dos países que comparten la pasión por el vino.
Mas que un packaging, lo vemos como un activo de marca que refuerza el carácter internacional de Casillero del Diablo y abre una nueva conversación con sus consumidores.